Parte 3.
La terminal del aeropuerto Narita es impresionante, además de los sitios de recibimiento de equipaje, hay un centro comercial completo en el segundo piso. En el primero pasé arrendando un celular y cambiando dinero. Continuamente hablaré del valor de las cosas en yenes así que lo mejor será aclarar que un dólar son más o menos 100 yenes. Una vez cambié algún dinero, tenía que empezar a ver como iba a llegar a Tokio. El aeropuerto Narita queda en la región de Narita, ¡a más de 100 kilómetros de Tokio!, así que lo mejor era buscar un medio de transporte y rápido. Yo había quedado con Alexander en que iba a tomar el Narita Express, este es un tren rápido que conecta directamente con la estación de metro de Shinjuku, lugar de nuestro supuesto encuentro. Teniendo el celular llamé a un número que Alexander me había dado, resultó ser el teléfono de otro participante a la conferencia de nombre Florent quien muy amablemente me dio varias ideas y me dijo que lo mejor era que me fuera en bus pues para empezar era más barato. El bus no me dejaría adentro de la estación sino enfrente a un hotel donde nos encontraríamos, él fue a Shinjuku a decirle a Alexander sobre el cambio de planes. Llegar a Tokio no es fácil, y estoy muy agradecido con Florent por toda la ayuda que me brindó, no sólo en ese momento sino en varias ocasiones durante el viaje. Al momento de pagar el tiquete de bus en el aeropuerto, confundí los billetes de mil yenes con los de diez mil y la encargada de la ventanilla me hizo caer en cuenta. Ese errorcito me habría costado casi trescientos dólares. Recordé que uno de los consejos más recurrentes en mi casa fue ¡pilas con la plata, si la pierde se friega en serio!
Tomé el bus hacía el hotel y me tocó al lado un australiano muy amable con el que hablé todo el trayecto. Desde el celular me comuniqué con mi casa, ¡ya voy hacia Tokio!, no podía creer que estaba diciendo eso.
Mi primera impresión de Japón fue de un país muy plano, con carreteras perfectas y muchísima limpieza, no se veían ni graffiti ni basura. Había muchas plantaciones de arroz e industrias en el trayecto. La entrada a Tokio era bastante lenta, como me lo imaginaba el tráfico era tenaz en esa parte, también me impresionó que estuvimos ´´entrando’’ durante varios kilómetros. Es una ciudad para la cual el término gigantesco no es suficiente.
Cuando al fin íbamos llegando en serio, empecé a ver bien como era la ciudad y claro, a maravillarme con todo. ¿Cómo describir esa sensación?, posiblemente una canción ayude a hacerse una idea y definitivamente ``City of Blinding Lights´´ de U2 es la apropiada. Hay luces por todas partes: anuncios de Coca Cola, de la selección de fútbol de Japón, de almacenes de cadena, mejor dicho, de todo. De hecho, las luces producen un efecto muy interesante sobre el ambiente, todo toma un color distinto, unos tonos azulados en las calles muy difíciles de explicar. Definitivamente es otro mundo, ni en New York había visto algo así. Estos colores influyen muchísimo en la vida nocturna, habiendo iluminación todo tiene una vida muy particular y por todas partes se veían ríos de personas. Al fin me bajé frente al hotel y entré al Lobby, a los pocos segundos llegó Florent y una vez que me encontré con alguien conocido sentí un gran alivio.
Fuimos entonces a tomar el metro que llevaba al lugar de alojamiento, fue mi primera caminata por la ciudad más maravillosa del planeta. Insisto en los colores pues estaban por todas partes, y esos tonos que aparecían eran tan extraños que me empezaron a hacer pensar que podían ser fruto de mi cansancio más que de otra cosa, obviamente no era así. Tokio es una sobrecarga a los sentidos, la gente, las luces, las tiendas, el metro, todo se junta para formar esa hermosa mezcla de cultura y tecnología.
Una vez en el sitio de alojamiento, pude dejar las maletas y descansar un poco. Tuve la inmensa fortuna de recibir una habitación en un piso alto con una vista increíble. Me tenía que poner a dormir pues al otro día empezaban los eventos. La mezcla de cansancio y felicidad extrema era una sensación única.
Al otro día sucedieron muchas cosas, pero eso en la próxima entrada.
Andrés

3 Comments:
Hola, me parece muy bacana tu historia. Ojalá pudieras ilustrar algunas cosas con fotos. Especialmente, me gustaría ver, aunque sea en una foto, ese juego de luces del que tanto hablas. Un saludo y sigue escribiendo.
Hola Andrés... muy chévere todo lo que estás escribiendo... le mostré a un par de personas tu historia y quedaron de seguir toda tu aventura.
Aprovecho para contarte que se me perdió mi cámara digital, eso me tiene super mal, no se donde la dejé.
En definitiva una cosa es escuchar un relato (interrumpido por múltiples preguntas :-P) y otra leerlo.
Esta es la lectura que me hacía falta para terminar de antojarme de conocer Japón.
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