Introspección

Sunday, February 11, 2007

(Empiecen a leer en la entrada de abajo)


Creo que el problema del irrespeto empieza en la educación que se recibe en la casa. Hace poco tiempo un sujeto de unos cuarenta años empezó a insultarme en una fila de banco porque no quería dejarlo colar (los detalles de este vergonzoso incidente no son necesarios). Aquellos que me conocen saben bien que no se necesita mucho para ponerme de mal genio así que empecé a responderle, en seguida los dos hijos del sujeto se me acercaron y entre todos me querían golpear. Como el guardia del banco intervino al final no pasó nada. Lo mejor del cuento es que no dejé que irrespetara mi turno y le tocó esperar. No puedo asegurar como ha educado este sujeto a sus dos hijitos pero si estoy seguro que no les da un buen ejemplo, y lo más probable es que cuando sus engendros tengan familia serán igualitos ¡y en Colombia se aterran de los altos índices de violencia familiar! El respeto se aprende en la casa y lastimosamente buena parte de los niños y jóvenes vienen de hogares donde los papás tienen todas las malas costumbres tan arraigadas que, por más que hablen de respeto, educación y esas cosas, al no dar ejemplo están criando una nueva generación con los mismos problemas.

Después de quejarme tanto creo que lo menos que puedo hacer es proponer una solución. El problema es que no es fácil, nada fácil. Podría procurarse enseñar civismo y respeto en los colegios pero todo el mundo sabe que éste tipo de cosas se aprenden en la casa así que por más que un profesor le repita sin parar “respete malp…..ido”, poco efecto va a tener en la vida cotidiana. Un cambio de mentalidad toma mucho tiempo por lo que soluciones inmediatas son imposibles, pero creo que lo único sería aplicar el cambio de mentalidad a la fuerza, como hicieron Peñalosa y Mockus en Bogotá. Si un taxista no le quiere bajar el volumen al equipo de sonido, denunciarlo y que le pongan multa, si un bus lleva demasiados pasajeros, multarlo. Yo sé bien que todo esto existe ya, sin embargo no se aplica y, debido a que todos los buseteros y taxistas lo hacen frecuentemente, ya ni se les llama la atención.

Para aplicar la idea de hacer respetar a la fuerza creo que sólo habría una manera de hacerlo efectivo y esa es multando y multando duro. En Colombia mucha gente tiene una forma muy divertida de pensar, por ejemplo evitan pasar los semáforos en rojo pensando en la posible multa de quinientos mil pesos y no en un posible choque con muertos y todo. Como las multas sí surten efecto creo que es una solución posible, aunque claro está, surge el dilema de “La naranja mecánica”: la gente respeta por miedo al castigo y no porque de verdad desee hacerlo. Ahí si no sabría que decir, creo que aquí hay un buen tema de debate.

Sigo después

Andrés.

5 Comments:

At Sunday, February 11, 2007 8:09:00 PM, Blogger juan francisco muñoz said...

Hola Andre
Perro, nunca lees mi blog, espero tus comentarios.
Sigamos el debate. Una de las razones por las cuales no creo que las multas surtan efecto considerable en el cambio del comportamiento a infraccionar se evidencia en la situación que se está dando, a mi juicio, en Bogotá. En este momento en la grande ciudad he visto que los partes e irrespetos en la forma de manejar el espacio público (principalmente de los conductores) ha incrementado. Pero en parte creo por la falta de énfasis que tiene la secretaría de tránsito en este periodo con respecto a los mecanismos de presión social. Lo que hizo Antanas como alcalde demostró que una buena presión social es más efectiva que las multas de tránsito. Porque esta no sólo castiga el mal comportamiento, sino que también genera formas de preservar la conducta ejemplar, a la cual das tanta importancia. La presión social genera consensos de identida social y de normas culturales. Por ejemplo, si le preguntas a varios Japones dentro de Japón por qué obedece cada quien las normas, seguramente todos te van a dar razones muy diferentes, muy personales. pero si le preguntas a varios Japoneses qué hacen al obedecer las reglas, todos de dirán cosas similares. Esa es la diferencia entre la moral y la cultura; La moral la rige la capacidad de introspección de cada quién, pero la cultura la rige las costumbres y reglas sociales, que principalmente son informales, y son cumplidas más por admiración, a diferencia de la moral, que parece cumplirse más es por culpa.
En el manejo de lespacio público, Antanas inició administrando la acción de la fuerza pública. Pero al demostrar a la ciudadanía la racionalidad y la congruencia ejemplar de las autoridades, la presión social empezó a fortalecerse, hasta generalizarse al comportamiento de ciudadano común, de manera exponencial (algo hermoso de la transformación cultural). Entre más fuentes de conducta ejemplar hay, más arraigo de admiración hacia el ejemplo se da, y por ende, hay mayor efectividad de la presión social.
Para el manejo del conflicto interno de colombia hay que seguir estos mismos procedimientos, siendo que algunas comunidades indígenas han demostrado la viabilidad de esto a más de un incrédulo que piensa erradamente que la violencia del conflicto interno es diferente a la violencia o al desorden de las ciudades. Precisamente, esa forma de pensar, de alejarse de los mecanimos sociales de manejo del conflicto es una de las principales causas de su permanencia. Porque la guerrilla no tiene vocación al poder, son delincuentes, no estadistas. En cambio losparas sí la tienen, y por eso hay tanta relación entre política y paramilitarismo.
Quisiera entendieran que necesitamos a un presidente que genere estas transformaciones en la cultura y en los valores, que son las que fortalecen a las instituciones públicas, que en últimas, son las guardas de la cultura de una nación.

 
At Monday, February 12, 2007 9:30:00 AM, Blogger Lolita said...

Concuerdo con que la cultura del irrespeto es algo deprimente y lastimosamente parece identificarnos como Colombianos. El imaginario colectivo ya está lo suficientemente permeado de esa mala práctica como para poder decir con propiedad que es parte de nuestra idiosincrasia

Personalmente, el gremio transportista, que agrupa taxistas y choferes de buses y busetas, es mi definición del irrespeto. Podría quejarme horas de todos los abusos que me ha tocado sufrir como pasajero y no alcanzaría a desahogarme; el peor fue cuando una buseta iba a gran velocidad por una de las estrechas calles de Popayán y una señora como con 7 meses de embarazo cayó al suelo junto a mí, yo no la podía levantar y fue horrible.

Pero como la otra cara de la moneda también es interesante, una vez me llegó al Consultorio Jurídico un usuario que era chofer de una buseta y lo habían echado sin pagarle ningún tipo de prestación. Social, el tipo me contó como funcionan las cosas en esas empresas y bien puede ser una de las modernas formas de esclavismo. Con ese caso me di cuenta de que ellos también son explotados por sus empleadores o sea los dueños de las busetas, quienes reemplazan un contrato laboral por un contrato verbal de arrendamiento de la buseta. Eso es una pésima utilización de la teoría contractual, es un adefesio en interpretación jurídica y quiero pensar que sucede por ignorancia de la ley, no por viveza de los empresarios. ¿El resultado? los choferes de busetas trabajan todo el día para llegar a sus casas con veinte mil pesos, cuando les va muy bien. No sé hasta que punto eso justifique lo que tenemos que padecer los pasajeros, pero es una explicación. Desde que supe como funciona la cosa, cada vez que me dan ganas de mentarle la madre al conductor de una buseta hago extensivo el insulto al empleador que lo explota, porque ese también tiene la culpa del mal servicio.

Creo que la solución no es la multa porque las empresas tienen demasiado dinero y la pueden pagar, además encima ponen al chofer que no tiene nada a pagar un porcentaje. En mi concepto el ministerio del trabajo se está durmiendo y tiene que ponerle los puntos sobre las íes a estas empresas, obligar a reconocer que se trata de un contrato laboral y que los conductores son empleados, no arrendatarios.

 
At Monday, February 12, 2007 4:45:00 PM, Blogger juan francisco muñoz said...

no es casualidad que el sector transportador es uno de los más fervientes defensores del ubérrimo. gran parte de los dueños de estas empresas están involucrados con Cambio Radical (que es de lo más corrupto dentro del uribismo).

el castigo es una de las formas más débiles de aprendizaje. funciona cuando hay control completo sobre las circunstancias que llevan a su respectivo cumplimiento. Siendo tan fácil manipular los fallos judiciales en este país, es poco probable que la multa sea siquiera cobrada a quien corresponde. es muy fácil embolatar estos procesos. Este es un contexto muy débil para hacer eficiente el castigo. Por esto la presión social es más importante que el castigo en los contextos donde impera la ilegalidad y la injusticia.

 
At Thursday, February 22, 2007 7:05:00 PM, Blogger juan francisco muñoz said...

ya actualice mi blog

 
At Tuesday, June 19, 2007 12:46:00 AM, Anonymous Anonymous said...

Oye, hace rato no escribes no?
No te olvides de escribir y tampoco de revisar de vez en cuando mi livejournal!!
un beso
Andrea

 

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